lunes, 3 de septiembre de 2007

EL DISEÑO GRAFICO Y LA REALIDAD SOCIAL

El diseño gráfico no puede estar al margen de la realidad socio-económico que atraviesa la sociedad, no se puede diseñar sin sumar a nuestra voz; la voz de los otros. El diseñador tiene la obligación de enunciar desde su identidad cultural.
Pero el diseño gráfico puede funcionar no sólo como medio para expresar un momento o una situación determinada con respecto al ámbito social, económico y cultural sino que también puede funcionar como controlador social. Se denomina Control Social a las acciones orientadas a la prevención de conductas consideradas “desviadas” en una sociedad, la definición también incluye a los intentos por reencauzar esas conductas desviadas hacia lo “socialmente aceptable”.
Esos modelos instaurados por parte de las instituciones públicas o privadas como la familia, la educación, el estado, las organizaciones, las empresas, tienden en numerosas ocasiones a la homogeneidad social o critican y degradan la diferencia cultural, la alteridad del ser.
El diseño gráfico puede circunscribirse a través de sus acciones al control social y ser presa de los modelos dispuestos, o bien puede quebrar y romper esos modelos enunciando con voz propia la voz de los otros. Desde el diseño se pueden plasmar los sentimientos, la realidad, las carencias, la situación cultural por la cual discurre un grupo étnico en un momento histórico determinado. Cuando diseñamos nos narramos y también narramos a los demás. El diseño es una herramienta que depende de quién le dé arte en sus manos. No dejemos que las instituciones se apoderen del diseño, ni que el diseño pase a ser únicamente un medio para expresar modelos o publicidades de instituciones.
La función principal del diseño gráfico es hacer del diseño una forma artística de expresividad, un espacio donde podamos construir a los demás y por ende construirnos a nosotros mismos.


Por Gaby Matas